Fuente de las Ermitas

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Accesibilidad física
La vida del agua en la Cañada Real Segoviana

La vida del agua en la Cañada Real Segoviana

Una fuente noble para saciar, no solo la sed del pueblo, sino la de su ganado y la del Honrado Concejo de la Mesta a su paso.

Sobre la Cañada Real Segoviana, la Fuente de las Ermitas fue una de las infraestructuras clave para el abastecimiento de agua en Manzanares El Real, y de todo ganado o viandante que pasara por su comarca.

Ordenada su construcción por aquel que terminara el Castillo Nuevo, el II Duque del Infantado, Don Íñigo López de Mendoza, la fuente recoge el agua de un manantial natural que brota desde hace más de 500 años.

Su especial situación frente al Castillo Nuevo, sobre una de las vías pecuarias más importantes de la península y, aunque ya desaparecidas, entre dos ermitas donde se reunía la Mesta, nos informan de la importancia que llegó a tener.

Nuestra fuente más ilustre

Nuestra fuente más ilustre

Aunque no lo parezca actualmente, su situación es especialmente importante: frente al Castillo Nuevo, junto a dos ermitas y en el camino más importante de la comarca.
La Cañada Real Segoviana
Situada sobre la Cañada Real Segoviana, la Fuente de las Ermitas fue construida como lugar de abastecimiento de agua para los ganados de la zona y para las reses que transitaban por la vía pecuaria. El ganado local debía aprovechar los pastos de altura subiendo por La Pedriza, y se recogían por la noche en la Dehesa y el Ejido, cercanos a esta fuente. También los grandes rebaños del Concejo de la Mesta pasaban por la fuente mientras recorrían la Cañada en su ruta trashumante, desde el norte hacia Extremadura. La fuente añadía además su función de servicio para los vecinos y viandantes.

En su conjunto podemos ver, al fondo, la caseta distribuidora a la que llegan dos canales, bajo tierra, que conducen el agua desde un manantial natural situado al norte. El interior de su estructura cúbica, realizada con enormes sillares de granito trabados con mortero de cal y arena, se limpia a través de una puerta con arco cerrada por una reja.

Manantial natural
El manantial natural que surte la fuente durante todo el año, desde hace más de 500 años, conduce su agua desde la caseta por un pequeño caz revestido de piezas de granito hacia el abrevadero.

En el frente, el monumental abrevadero realizado con bloques monolíticos de granito, de hasta un metro de altura, está rematado por un frontón de sillares con dintel triangular en el que encontramos el escudo de los Mendoza y Luna, muy deteriorado. Este blasón se crea tras la unión de Don Íñigo López de Mendoza, II Duque del Infantado, y Doña María de Luna, heredera del Condestable Don Álvaro de Luna. Fecha la fuente entre finales del siglo XV y principios del siglo XVI, el periodo de mayor esplendor de la Villa de Manzanares.

En la restauración acometida en la fuente por la D.G. de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid, en 2021, se descubrió que al abrevadero se accedía por una calzada de 4 metros de longitud, realizada con grandes losas de granito labrado, que permitía la recogida de agua salvando el terreno permanentemente en riego por el manantial. Actualmente podemos ver una sección de esta calzada que continúa, por debajo del muro que cierra el complejo, bajo nuestros pies. Gracias a los estudios arqueológicos realizados, también se descubrió que la fuente fue modificada en algún momento entre los siglos XVI y XIX cuando se alteró la parte trasera del frontón y el caz que abastece el abrevadero.

El mercado ganadero
La construcción de esta gran fuente se relaciona con las inversiones de las grandes casas nobiliarias en el lucrativo mercado ganadero, y en los acuerdos con el Honrado Concejo de La Mesta. De hecho, la Casa del Infantado fue uno de los poderes clave en la asociación ganadera durante siglos, lo que hizo de esta villa un rico territorio gracias al aprovechamiento del pontazgo del Manzanares, y del control de buenos pastos de alquiler para las reses en su viaje a través del Real.

Era frecuente que las ermitas se situaran junto a las cañadas, pues eran el lugar elegido para las reuniones del Concejo de la Mesta. De hecho, en torno a la fuente se encontraban las ermitas de San Sebastián y de la Virgen de la Soledad, que le han dado su nombre.

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