Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama

  • Permitidas mascotas
  • Adecuado para niños
  • Patrimonio natural

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El referente de un nuevo pensamiento, de otra forma de vida

No solo es un espacio natural sin igual, es un espacio de cultura, de pueblos, de vida, donde la naturaleza y la humanidad han sabido convivir.

El 25 de junio de 2013, el Congreso de los Diputados aprueba la Ley de declaración del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, un hito en la historia de interés, cuidado y protección de estas 33.960 hectáreas de paraíso natural.

Sus múltiples paisajes de cumbres, pastos, afloramientos rocosos y bosques, su diversa fauna y preciosa flora fueron, ya desde finales del siglo XIX, la inspiración intelectual necesaria para que el amor y el contacto con la naturaleza fueran bastiones esenciales en la Institución Libre de Enseñanza.

Es lugar de algunos de los monumentos más importantes de nuestra geografía, también Velázquez pintó en nuestra Sierra, el Marqués de Santillana escribió sus Serranillas y, desde sus orígenes, la Real Sociedad Española de Alpinismo Peñalara luchó por su protección.

La inmensidad de la naturaleza en un solo lugar

Porque su existencia es esencial para nuestra supervivencia y su importancia va más allá de nosotros mismos

Parte de nuestro Parque Nacional nace, por lo menos, hace unos 400 millones de años, aunque el clima, el agua y el viento lo moldearon hasta convertirlo en el vergel que conocemos hoy.

Dentro de su variada litología destacan las rocas filonianas, las sedimentarias y las metamórficas, pero dependiendo de la zona en la que nos encontremos prevalecerán unas u otras. En el caso de nuestro territorio, la estrella de las rocas de Manzanares El Real es el granito, composición ígnea que muestra su máximo esplendor formando La Pedriza.

Este inmenso espacio rocoso está caracterizado por la diversa afluencia de agua en ríos, arroyos y manantiales naturales que forman, al compás que marca el clima mediterráneo que lo rige, numerosas charcas, pozas, lagunas, humedales y cascadas. Junto a esta agua montañosa, la apertura de zonas de llanura, valles y estepas permite que la vegetación florezca y se expanda en bosques de ribera, dehesas, especies acuáticas, líquenes, hongos, especies arbustíferas, especies frutícolas silvestres y grandes bosques, todo ello como parte del sistema simbiótico que pervive desde hace miles de años.

Gracias a este entorno privilegiado, como no podía ser de otra manera, la vida animal surgió, encontró su nicho, creció y se desarrolló en todos y cada uno de los hábitats de la zona, adaptándose a lo que la tierra le ofrecía y dándonos la enorme variedad de especies que podemos apreciar y disfrutar hoy. En el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama podremos ver insectos tan singulares como los plecópteros o multitud de especies diferentes de mantis, reptiles tan especiales como el lagarto ocelado, anfibios en vías de recuperación como el sapo corredor, peces tan familiares como la trucha común o tan vulnerables como la lamprehuela, aves tan magníficas como el buitre negro, o mamíferos que han vuelto a casa como la nutria y nuestra familiar cabra montés.

Solo con estos pequeños datos podemos comprender por qué este paraje es Espacio Natural Protegido.

Parque Nacional - acordeón 1

La variedad de abastecimientos que ofreció el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama desde los orígenes de la Humanidad en nuestra zona, fue la causa esencial para que los asentamientos humanos proliferasen desde la Prehistoria y continúen en nuestros días.

El aprovechamiento de los pastos para ovejas, cabras y vacas, la abundante leña y explotación de los bosques de pinares, la caza y cultivo para alimento, o la posibilidad de levantar construcciones estables gracias al trabajo del granito fueron sus primeros y principales beneficios. Pero según avanzó la sociedad, así cambió la forma de ver este entorno natural y su provecho.

La primera referencia literaria que tenemos de la Sierra de Guadarrama está en la Estoria Gótica de Jiménez de Rada, lo que nos da cuenta de que, entre los siglos XII y XIII, ya era digna de mención con su antiguo nombre, la Sierra del Dragón. Desde el siglo XIV, su literatura prolifera con el Libro de la Montería, de Alfonso XI, y el Libro del Buen Amor, del Arcipreste de Hita, y el gusto por la naturaleza y su belleza creció para ser recogida, no solo en las Serranillas del Marqués de Santillana del siglo XV, sino por numerosos autores como Jovellanos, Pío Baroja, Giner de los Ríos, Unamuno, Ramón Menéndez-Pidal, Ortega y Gasset, Aleixandre o Camilo José Cela.

La pintura no pudo por menos que caer rendida ante los escenarios que ofrecía nuestra sierra, y muchos grandes pintores se inspiraron en ella para sus paisajes y escenas cotidianas como Velázquez, Houasse, Francisco de Goya, Haes, Fernández de la Oliva, Rico, Beruete o Sorolla, un espíritu de admiración y redescubrimiento preludio de nuestra actual necesidad de fotografiarla.

Después de tantos siglos de documentar, de una manera u otra, la Sierra de Guadarrama, fue Francisco Giner de los Ríos quien, en el siglo XIX, coge el testigo creando el concepto de “paisaje” que hace gozar nuestros sentidos y engrandecer nuestro espíritu, y traslada nuestra sierra a la nueva Institución Libre de Enseñanza como aula de aprendizaje complementaria. Por supuesto, toda la Generación del 98 estuvo profundamente unida a la sierra, no solo en sus escritos y enseñanzas sino como redescubridores que fueron de este espacio con sus largas y famosas excursiones.

Estas enseñanzas y excursiones abrieron paso a una nueva etapa en la historia de la Sierra de Guadarrama, donde el año 1913 marcó el nacimiento de la Asociación Peñalara “Los doce amigos”, bajo la presidencia de Constancio Bernaldo de Quirós. La Real Sociedad Española de Alpinismo Peñalara comenzaría así sus andanzas por la montaña, tomaría el relevo en la lucha por su protección y conseguiría que nuestra sierra fuera Sitio Natural de Interés Nacional en 1930, el precedente a los Espacios Naturales Protegidos.

Años han pasado de todo aquello, pero seguimos siendo los mismos que necesitamos vivir y proteger nuestro entorno que, desde 2013, se llama Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.

Parque Nacional - acordeón 2

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Cartel de la película
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