Los orígenes de la Villa de
Manzanares El Real

Pasado, presente y futuro, y cómo comenzó todo

La naturaleza protegió y abasteció a sus moradores, nuestros ancestros nos legaron un patrimonio único y apasionante. Ahora, nosotros continuamos la Historia de Manzanares El Real.

Nuestro origen se remonta a la prehistoria, con asentamientos de gentes que aprovecharon su riqueza y recursos

A los pies de una de las formaciones naturales más importantes del mundo nació Manzanares El Real, donde La Pedriza se alza y abastece de materias primas, donde sus riscos y valles protegen a los manzanariegos.

En la zona central de la península ibérica, donde el norte y el sur se unen en la Cuenca Alta del Manzanares, las poblaciones prehistóricas, el impero romano, el pueblo visigodo y la repoblación cristiana desde Segovia nos dieron nuestra belleza e identidad.

Fuimos la cabeza del Condado del Real de Manzanares, lugar de gobierno de la familia Mendoza, cuna de la autonomía de la Comunidad de Madrid y fuimos, y seguimos siendo, un plató de película.

Manzanares El Real

Un paseo por su historia

Nuestro origen se remonta a la prehistoria, con asentamientos de gentes que aprovecharon su riqueza y recursos (caza, pastos, bosques, recursos minerales y rocosos). Los diferentes hallazgos arqueológicos de nuestra zona como las pinturas rupestres del Abrigo de Los Aljibes, fechados en la Edad del Bronce y con más de 3000 años de antigüedad, así lo atestiguan.

Durante el Imperio Romano, los cercanos pasos de la sierra favorecieron la creación de caminos y vías entre las dos mesetas y la ocupación del territorio, aunque no sería hasta la Antigüedad Tardía (siglos VI-VIII) cuando surge un gran poblado en el Cancho del Confesionario, asentamiento de control vinculado a las cercanas aldeas de Navalvillar y Navalahija (Colmenar Viejo), en las que se aprovechaba el hierro de varias minas de magnetita.

A partir de la toma de Toledo en 1085, la Comunidad de Villa y Tierra de Segovia comenzó a repoblar el lado sur de la Sierra de Guadarrama mediante el sistema de “quiñones”, fundando distintas pueblas. Esto le llevó a conflictos con la Villa de Madrid que también utilizaba este espacio para pastos y madera, llegando a destruir las pueblas segovianas levantadas. Los diferentes reyes calmaron estas protestas dando la razón a unos y a otros hasta que, Alfonso X El Sabio, para acabar definitivamente con el conflicto, tomó el territorio para la Corona en 1275 y creó el Real de Manzanares. Tanto él como sus sucesores utilizarían el Real para pagar servicios prestados a la corona, cediendo su aprovechamiento a familias y personas cercanas a ellos.

Es a finales del siglo XIV cuando comienza la vinculación de los Mendoza con el Real de Manzanares, cuando el rey Juan I entregó la mitad del territorio a Don Pedro González de Mendoza por salvarle la vida al cederle su caballo en la batalla de Aljubarrota. Su hijo, Diego Hurtado de Mendoza, recibió el título de Señor del Real de Manzanares y habitó el Castillo Viejo, aunque no sabemos si fue él quien lo mandó construir o, según nuevos indicios, el rey Alfonso XI.

La siguiente generación tuvo como protagonista a Don Íñigo López de Mendoza, reconocido político y militar de su época, quien recibió los títulos de Conde del Real de Manzanares y Marqués de Santillana. Es conocido por escribir las Serranillas, poesías dedicadas a las serranas que encontraba en sus viajes y cacerías. Durante la época de su primogénito Diego Hurtado de Mendoza y Figueroa, I Duque del Infantado, el Real de Manzanares vivió una etapa de gran esplendor, entre los siglos XV y XVI, y la Villa se engrandeció con la construcción del Castillo Nuevo, la Iglesia de Santa María de la Nava, las Casas de Ayuntamiento, la Fuente de las Ermitas junto a la Cañada Real Segoviana, el Puente Viejo sobre el río Manzanares y la Ermita de Peña Sacra.

A pesar de la importancia del lugar, el III Duque del Infantado trasladó la corte familiar a Guadalajara y Manzanares El Real fue sustituido por Colmenar Viejo como centro de gobierno del territorio. El Castillo Nuevo y la Villa comenzaron, entonces, un periodo de decadencia que se prolongó durante siglos. No sería hasta el siglo XIX cuando la instalación de varias industrias, el Batán del Hospicio de Madrid y la Fábrica de Papel Continuo, permitieron la recuperación del pueblo que se vio afectado, después, por la construcción del Embalse de Santillana.

Tras recuperar nuevamente su pujanza, Manzanares El Real es la cuna de la autonomía madrileña, pues en el Castillo Nuevo, en 1982, se celebró del acto de constitución de la Asamblea de Parlamentarios de Madrid y se otorgó el nombramiento de la ponencia redactora del Estatuto de Autonomía.

Manzanares El Real

La villa en imágenes

Cartel de la película
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Actividades en Manzanares El Real

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