Castillo nuevo de los Mendoza

  • Adecuado para niños
  • Patrimonio histórico

La fortaleza-palacio del condado del Real de Manzanares

Un lugar de poder, lujo e intrigas. El bastión de control y defensa de nuestra comarca, y uno de los escenarios de película más vistos en el mundo cinematográfico.

Diego Hurtado de Mendoza y Figueroa, I Duque del Infantado, ordenó construir, sobre un cerro que domina la Sierra de Guadarrama, el Castillo Nuevo de los Mendoza. Las obras se desarrollaron desde 1475, aunque fueron el Gran Cardenal e Íñigo López de Mendoza, II Duque del Infantado, los que terminaron la construcción.

Mucho ha vivido esta fortaleza, como los trabajos del arquitecto Juan Guas para convertirlo en residencia palaciega, su uso como plató cinematográfico o la aprobación del Estatuto de Autonomía de la Comunidad de Madrid en 1982.

Fueron momentos de gran esplendor para la familia Mendoza que gozaba de la confianza de los Reyes Católicos, por lo que este castillo fue erigido, sin duda, como muestra de su poder.

Visita teatralizada

Descubre la historia de este castillo y de su época mediante una representación teatral.

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Talleres familiares

Dos talleres para disfrutar en familia de la arquitectura y el medio ambiente.

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Una de las fortalezas medievales mejor conservadas de España

En un entorno privilegiado entre el embalse de Santillana y La Pedriza

Sobre un cerro que domina la sierra se levantó el Castillo Nuevo de los Mendoza. El Real de Manzanares, territorio incorporado a la corona por el rey Alfonso X en 1275, fue utilizado para pagar favores entre reyes y nobles durante siglos. La familia de la Cerda o Doña Leonor de Guzmán (amante de Alfonso XI) fueron algunos de sus señores hasta que, en 1380, fue cedido en propiedad a Pedro González de Mendoza como pago por salvar la vida del rey Juan I de Castilla en la batalla de Aljubarrota (Portugal). Desde entonces, el linaje de la familia Mendoza se uniría a estas tierras de la Sierra de Guadarrama.

Constituido como Condado de El Real de Manzanares en la persona de Don Íñigo López de Mendoza, I Marqués de Santillana, acoge en su viejo castillo la redacción de sus famosas serranillas. Será su hijo, Diego Hurtado de Mendoza y Figueroa, I Duque del Infantado, quien ordene el comienzo de la nueva fortaleza a partir de 1475, prosiguiendo su hijo con las obras del castillo hasta su abandono en torno a 1530, cuando trasladan su corte familiar a Guadalajara. Pocos años de vida tuvo este hermoso castillo.

Fueron unos momentos de gran esplendor para la familia pues Don Diego y su hermano, Pedro González de Mendoza, el Gran Cardenal, disfrutaron de la confianza de los Reyes Católicos. Este castillo fue erigido, sin duda, como muestra del poder de los Mendoza.

Tras la muerte del I Duque en 1479, su hijo decide ampliar la obra incorporando al arquitecto Juan Guas y transformar el proyecto de castillo en una residencia palaciega. De esta manera, la antigua parroquia de Santa María de la Nava quedó incorporada como capilla privada, y los grandes ventanales de arcos góticos, la bellísima galería de la fachada sur, la estética de las torres con bolas y el juego de colores de la piedra fueron elementos que transmitieron el poderío del linaje de los Mendoza, cuyo escudo de armas se luce en sus muros.

De planta cuadrada, el castillo está rematado con tres torres almenadas circulares y una torre del homenaje ochavada, todas ellas decoradas con las tradicionales bolas isabelinas. Este castillo nunca tuvo foso, pero cuenta con una muralla o barbacana en la que se abren cámaras de tiro con saeteras rematadas por la Cruz del Santo Sepulcro de Jerusalén, título que gozó el Gran Cardenal Mendoza. En el interior del castillo también encontraremos esa mezcla de estilos medievales y renacentistas. En el patio de armas, dos galerías superpuestas de estilo gótico isabelino distribuyen las habitaciones y estancias donde se desarrollaba la vida cortesana. Sobre el adarve meridional, la hermosa galería de estilo flamígero construida por Juan Guas, es considerada una de las más bellas de la geografía nacional.

La ampliación del cuerpo oriental, el único sin restaurar porque quedó inacabado, es el que contiene la antigua Iglesia de Santa María de la Nava, y fue proyectado como una gran torre del homenaje con dos plantas de salones y rematado por una plataforma artillera. Nunca se llegó a terminar.

Entre las numerosas obras de arte que aloja el castillo, destaca la colección de tapices flamencos del siglo XVII pertenecientes a las series de la Vida de Julio Cesar y de la Vida del Hombre, algunos de ellos elaborados sobre cartones del taller de Rubens.

Tras siglos de abandono, el conjunto ha sido objeto de dos grandes restauraciones: la primera en 1914, realizada por Vicente Lampérez por cuenta del Duque del Infantado, y la segunda a partir de 1964, a cargo del arquitecto Manuel González Valcárcel y costeada por la Diputación Provincial de Madrid.

Actualmente, este castillo sigue siendo propiedad de los Duques del Infantado, aunque la Comunidad de Madrid es quien gestiona su uso.

El Castillo Nuevo es la cuna de la Comunidad de Madrid, ya que acogió en sus salas el acto de constitución de la Asamblea de Parlamentarios y fue el lugar donde se aprobó el Estatuto de Autonomía en 1982.

Castillo Nuevo de los Mendoza

Cartel de la película
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