Vías Pecuarias

  • Accesibilidad física
  • Permitidas mascotas
  • Adecuado para niños
  • Patrimonio histórico

Los caminos públicos que nos unen de norte a sur

Cañadas, cordeles, veredas y coladas, unas con otras se enlazan y nos comunican caminando con nuestro ganado, o sin él, a cualquier lugar de la península que queramos ir.

Los caminos históricos hechos por la mano del hombre, por su paso constante, son una de nuestras herencias más queridas y valiosas. Y, aunque su uso está cambiando al compás de la sociedad, su existencia inmemorial forma parte de nuestro acervo cultural, antes y ahora.

Las vías pecuarias son los caminos más importantes que tenemos y, como los demás, están protegidas desde el Fuero Juzgo, allá por el año 654, así como por el rey Alfonso X quien, en Las Siete Partidas, en 1265, ratifica que “pertenecen a todos los hombres comunalmente”.

A pesar de las amenazas que sufren por abandono y ocupación, no olvides que las vías pecuarias nos pertenecen a todos, que nos unen, que son nuestro patrimonio natural, histórico y cultural al que debemos mucho, y está en nuestra mano disfrutarlas, conservarlas y defenderlas.

La importancia de las vías pecuarias

Un poco de información para que conozcáis la riqueza de estos caminos y, más aún, los de Manzanares El Real

Nuestra herencia más reciente de las vías pecuarias, como las conocemos hoy, comienza en 1273, cuando el rey Alfonso X hace la primera regularización de estos caminos y crea la Real Sociedad de ganaderos de la Mesta agrupando a todos los pastores y ganaderos del reino. Su regularización final sería con Alfonso XI, en 1374, bajo el nombre de Honrado Concejo de la Mesta, obedeciendo a la necesidad de acabar con los conflictos entre agricultores y ganaderos ante los daños que el ganado producía, en las tierras de los primeros, a su paso en busca de nuevos pastos con la trashumancia.

La Mesta se convirtió en una institución esencial en la economía y el poder castellanos frente a Europa, ya que era una de las fuentes de ingresos más importantes por los impuestos de paso de ganado y, especialmente, con la venta de la lana de oveja merina que salía desde Cantabria hacia los puertos de Inglaterra y Flandes.

La decaída de la corona española en el monopolio de la lana y el nuevo sistema político liberal afectaron a la Mesta, y en el siglo XVIII fue perdiendo sus privilegios hasta que fue abolida definitivamente por las Cortes de Cádiz de 1812. No sería hasta 1836 cuando resurgiría esta agrupación de ganaderos bajo el nombre de Asociación General de Ganaderos del Reino, aunque con cambios y restricciones, que funcionaría hasta la Guerra Civil. Después de esta, el testigo lo tomó el Sindicato Nacional de Ganadería (Sindicato Provincial de Ganadería en Madrid) hasta que fuera abolido en 1977.

Desde entonces, los ganaderos del reino se han unido en innumerables organizaciones en defensa de sus derechos y de las vías pecuarias y, aunque no lo parezca, siguen usando estos caminos para trashumar con sus animales.

Vías pecuarias acordeón 1

Como no podía ser de otra manera, por Manzanares El Real tenía que pasar una de las vías pecuarias más importantes de la península. Al ser cabeza del Infantado, su comunicación debía ser excelente aprovechando que, desde tiempos inmemoriales, la Cañada Real Segoviana, que comunica Extremadura con La Rioja, pasa por su territorio.

Pero por nuestro municipio no solo pasaba, y pasa, esta real cañada, sino que existen decenas de vías pecuarias como veredas, coladas y otras cañadas que también nos comunican con nuestros vecinos de la comarca. Algunas de las que transitan por nuestro casco urbano son el Cordel de los Toros (porque por él traían a los toros en trashumancia), la Vereda de Corteceros, el Cordel del Hotigal, y nuestra querida Cañada Real Segoviana o de las Merinas.

Fuera del casco urbano, por lo grande que es nuestro término, tenemos decenas de vías más: la Colada de Manzanares El Real a El Boalo, el Cordel de Campuzano, el Cordel de La Pedriza, la Vereda de los Mesones, el Cordel de Prado Herrero, el Cordel del Arroyo Mediano, la Colada del Camino de Manzanares a Miraflores, la Colada del Prado Moñigal, el Cordel de San Buriel y Navalcollados, el Cordel de Fuente las Liebres, el Cordel del Vado de las Carretas, el Cordel del Espinarejo, y otros tantos caminos más.

Todas estas vías pecuarias eran utilizadas por los pastores vecinos, sobre todo cabreros y ovejeros, para mover sus reses de un lugar a otro de la sierra dependiendo de la época del año. Pocos pastores vemos ahora, pero sigue habiéndolos y siguen transitando estos caminos que, los demás, usamos como zonas de recreo y esparcimiento.

Vías pecuarias acordeón 2

En origen, las vías pecuarias son parte de nuestro Patrimonio Etnográfico, tanto material como inmaterial, ya que su importancia radica en su existencia como manifestación de las tradiciones humanas ancestrales de la trashumancia y la trasterminancia. Miles de kilómetros ocupan estos caminos de dominio público que, por ley, son inalienables, imprescriptibles e inembargables, así como los elementos asociados a ellos y a su tradición: majadas, chozos, abrevaderos, descansaderos, puentes, etc.

Con el paso de los años, nuestra sociedad va cambiando y también el uso que le damos a las cosas, como ha sucedido con las vías pecuarias. Actualmente, con la progresiva desaparición de las tradiciones pastoriles, los caminos públicos han ido adoptando un carácter más ocioso y naturalista ya que, al discurrir por zonas campestres en su mayoría, se han convertido en vías perfectas para hacer deportes sin motor como ciclismo, senderismo o correr, así como actividades basadas en la observación y disfrute de la naturaleza, como la recogida de setas y hongos, la fotografía o la observación de aves.

Y es que las vías pecuarias son un vergel de naturaleza en sus lindes, donde plantas, mamíferos, insectos, reptiles y pájaros se desarrollan sin ser molestados porque, precisamente, estos caminos nos permiten disfrutar de esta riqueza de vida sin pisarla ni maltratarla.

Sigamos usándolas para conservarlas, para que nos sigan comunicando, para que sigamos pudiendo vivir la naturaleza al mismo tiempo que la respetamos y aprendemos de ella, para que nuestra herencia milenaria no desaparezca.

Vías pecuarias acordeón 3

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Cartel de la película
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